MURAL DE LA BATALLA DE CACAXTLA – EL DRAMA HUMANO CAPTURADO AL FRESCO.
Por Santiago Ferreyra
“UNA PINTURA QUE TODAVÍA NOS OBLIGA A PREGUNTARNOS QUÉ ESTAMOS VIENDO”
Hay lugares donde la pintura antigua funciona como decoración. En Cacaxtla ocurre algo distinto: la pintura forma parte de la arquitectura y convierte los muros en un espacio de narración, poder e identidad. Sus figuras parecen moverse sobre las superficies, los cuerpos muestran tensión y heridas, los animales acompañan a personajes humanos y una extraordinaria variedad de colores todavía permite reconstruir, parcialmente, la complejidad visual de un centro político del Epiclásico mesoamericano.
Pero existe una razón todavía más profunda para observarlos con detenimiento. El llamado Mural de la Batalla parece representar un enfrentamiento entre grupos de guerreros; sin embargo, su significado continúa siendo discutido. La interpretación tradicional lo considera una escena de conflicto, mientras que otras propuestas académicas han planteado que determinadas imágenes podrían estar relacionadas con un sacrificio y con conceptos mesoamericanos de muerte, transformación y renovación.
Cacaxtla, por tanto, no solamente nos conserva una de las expresiones pictóricas más extraordinarias del México antiguo. También nos permite observar cómo la arqueología construye interpretaciones a partir de evidencias que pueden admitir más de una lectura.
CACAXTLA EN EL EPICLÁSICO
La antigua Cacaxtla se localiza en el actual estado de Tlaxcala y alcanzó su mayor importancia durante el Epiclásico mesoamericano, aproximadamente entre los siglos VII y IX d.C. Su desarrollo corresponde a un momento de profundas transformaciones políticas después del declive de Teotihuacan, cuando diferentes centros regionales adquirieron protagonismo y las redes de interacción entre distintas regiones de Mesoamérica se hicieron particularmente visibles.
Los murales constituyen una evidencia extraordinaria de ese mundo interconectado. En ellos aparecen recursos estilísticos e iconográficos que han sido relacionados con diferentes tradiciones mesoamericanas, incluida la del área maya. Sin embargo, identificar estas influencias no significa automáticamente que Cacaxtla fuera una ciudad maya o que sus pintores fueran extranjeros. La investigación actual permite hablar con mayor precisión de contactos, circulación de ideas, apropiación y transformación de lenguajes visuales.
La monumentalidad del sitio y la concentración de pintura mural en sus principales estructuras indican que las imágenes desempeñaron un papel importante dentro de la arquitectura ceremonial y política.
CUANDO EL MURO SE CONVIERTE EN ESCENA
El conjunto monumental de Cacaxtla no puede comprenderse separando pintura y arquitectura. Los murales se distribuyen en diferentes espacios del Gran Basamento y en estructuras como la subestructura del Edificio B, el Templo Rojo, el Templo de Venus y el Edificio A. El proyecto La pintura mural prehispánica en México, coordinado desde el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, ha realizado un registro sistemático de estos conjuntos mediante fotografía, dibujo, planos y estudios interdisciplinarios.
La ubicación de las pinturas importa porque condiciona la manera en que eran contempladas. Una figura colocada en un pórtico, una escena asociada a una escalera o una composición desarrollada sobre un muro interior no necesariamente comunicaban lo mismo ni estaban destinadas a la misma experiencia visual.
Por ello, los murales no deben estudiarse únicamente como imágenes aisladas. Son componentes de un programa arquitectónico mayor.
EL MURAL DE LA BATALLA
Entre todos los conjuntos de Cacaxtla, el llamado Mural de la Batalla es probablemente el más conocido. Se encuentra en la subestructura del Edificio B y presenta una composición de más de 20 metros de extensión, realizada durante el apogeo del sitio, hacia los siglos VII-VIII d.C. El INAH destaca su naturalismo, la intensidad cromática y la combinación de elementos pictóricos e iconográficos relacionados con distintas tradiciones mesoamericanas.

La escena muestra personajes armados, cuerpos caídos o sometidos, guerreros con atributos animales, escudos y diferentes elementos iconográficos. Tradicionalmente se ha interpretado como la representación de una confrontación en la que los llamados guerreros jaguar derrotan a guerreros asociados con aves.
A primera vista, la lectura parece evidente.
Pero la arqueología y la historia del arte rara vez terminan en la primera mirada.
¿UNA BATALLA O ALGO MÁS?
Una de las cuestiones más interesantes de Cacaxtla consiste precisamente en el nombre que hemos dado al mural.
En 1996, Román Piña Chan propuso que la escena podía representar el sacrificio de Xólotl. Posteriormente, María Teresa Uriarte desarrolló esta interpretación y la incorporó a investigaciones realizadas junto con Erik Velásquez. Uno de los argumentos considerados es que los personajes vencedores son prácticamente los únicos que portan armas ofensivas, una característica que plantea problemas para una lectura estrictamente militar de la escena.
Esta interpretación relaciona el mural con un tema ampliamente documentado en las tradiciones mesoamericanas: la muerte, transformación y renovación asociadas con divinidades y ciclos agrícolas.
Sin embargo, es importante establecer una distinción metodológica.
Esta lectura es una interpretación académica, no un hecho definitivamente demostrado.

El propio INAH reconoce que, junto con la interpretación militar, se han planteado lecturas simbólicas relacionadas con dualidades y posibles ritos vinculados con el dios del maíz.
La denominación “Mural de la Batalla” continúa siendo útil como referencia, pero no debe convertirse en una conclusión automática sobre lo que representa.
EL CUERPO HUMANO COMO LENGUAJE
Uno de los elementos que hacen excepcional a Cacaxtla es la manera en que los artistas construyeron el cuerpo humano.
Las figuras no aparecen simplemente alineadas. Se inclinan, avanzan, caen, se enfrentan y adoptan diferentes posturas. La musculatura, las extremidades, las heridas y los atributos de los personajes participan activamente en la construcción de la escena.
El naturalismo señalado por el INAH es particularmente importante porque permite apreciar que el artista no estaba interesado únicamente en identificar personajes mediante símbolos. También estaba construyendo movimiento, tensión y dramatismo mediante el cuerpo.
La pintura, por tanto, no funciona como una simple sucesión de figuras, funciona como una composición espacial la cual el espectador debe recorrerla visualmente.

LA TECNOLOGÍA DE COLOR
El impacto de Cacaxtla tampoco depende exclusivamente del dibujo, depende del color.
Los estudios especializados del proyecto de la UNAM han abordado la pintura desde perspectivas que incluyen materiales, conservación, química, botánica, iconografía y tecnología pictórica. El volumen dedicado a Cacaxtla incluye, por ejemplo, investigaciones específicas sobre sus colores y sobre la participación de diferentes especialistas en el estudio material de las pinturas.
El estudio técnico del Templo Rojo, realizado por Diana Magaloni Kerpel, demuestra la importancia de analizar no solamente qué representa una pintura, sino cómo fue construida materialmente. La metodología considera la preparación de la superficie, las capas pictóricas y los materiales empleados.
Aquí conviene hacer una precisión respecto al título de este artículo.
La expresión “capturado al fresco” resulta sugerente desde el punto de vista literario, pero no debe utilizarse como una afirmación técnica indiscriminada. La historia de la investigación sobre la técnica pictórica de Cacaxtla ha sido compleja y existen estudios que han planteado diferentes procedimientos y materiales.
Por ello, cuando hablamos científicamente de estos conjuntos, es más preciso referirnos a pintura mural de Cacaxtla y especificar la técnica únicamente cuando las investigaciones materiales permitan hacerlo.

UNA PALETA QUE SOBREVIVIÓ AL TIEMPO
La supervivencia de los murales es extraordinaria. Parte de su conservación se relaciona con las condiciones bajo las cuales permanecieron protegidos durante siglos, pero su exposición moderna generó nuevos desafíos.
Actualmente, la conservación requiere observación permanente.
En agosto de 2026, el INAH informó que después de aproximadamente 15 años de seguimiento no se habían detectado cambios significativos en las pinturas. El programa comprende los 16 murales del Gran Basamento y emplea, entre otros recursos, colorimetría y microscopía óptica para registrar y evaluar su estado de conservación.
Este trabajo revela algo fundamental: conservar patrimonio no significa simplemente restaurar una pintura cuando presenta daños.
Significa medir, registrar, comparar y detectar cambios antes de que se conviertan en pérdidas irreversibles.
LA EVIDENCIA DETRÁS DE LAS IMÁGENES
Una de las mayores aportaciones de la investigación moderna sobre Cacaxtla es que ya no dependemos únicamente de fotografías aisladas.
El catálogo de la UNAM reúne registros fotográficos y dibujos de los principales murales, además de información sobre su ubicación, dimensiones, descripción de imágenes, datos arqueológicos e investigaciones especializadas. El proyecto incluso desarrolló registros gráficos a partir de fotografías de alta resolución y documentación obtenida durante diferentes temporadas de trabajo de campo.
La investigación tampoco se limita a la historia del arte.
Arquitectura, arqueología, astronomía, biología, epigrafía, conservación, iconografía y análisis material participan en la construcción de una lectura más completa. La propia colección académica de la UNAM refleja este carácter multidisciplinario.
Así es como sabemos que una interpretación no debe descansar sobre una sola característica visual.
Una imagen arqueológica adquiere significado cuando diferentes líneas de evidencia comienzan a relacionarse.

LO QUE TODAVÍA NO SABEMOS
Todavía existen preguntas abiertas. Y aquí reside una de las mayores virtudes de Cacaxtla.
No podemos identificar con certeza histórica a cada personaje del Mural de la Batalla. Tampoco podemos afirmar que los grupos representados correspondan necesariamente a pueblos históricos concretos. La relación entre los rasgos visuales mayas y la identidad de quienes produjeron las pinturas tampoco puede reducirse a una equivalencia sencilla.
La propia investigación contemporánea presenta nuevas lecturas iconográficas y nuevas propuestas sobre temporalidad, identidad, escritura, astronomía y contactos culturales.
Incluso la interpretación del Mural de la Batalla permanece abierta. La lectura militar continúa siendo una explicación importante. La lectura sacrificial y mitológica constituye otra propuesta académica.
Y la posibilidad de que una misma composición articule diferentes niveles de significado tampoco puede descartarse sin un análisis más profundo.
En arqueología, reconocer lo que todavía no sabemos no es una debilidad. Es parte del método.

EL DRAMA HUMANO QUE PERMANECE
Más de mil años después, los personajes de Cacaxtla todavía producen una impresión inmediata. Hay movimiento, hay tensión, hay cuerpos que caen y cuerpos que avanzan, hay animales, plantas, armas, escudos, agua y símbolos. Pero reducir el conjunto a una escena de violencia sería insuficiente.
Los murales hablan también de poder, identidad, cosmología, fertilidad, muerte, transformación y relaciones entre diferentes tradiciones culturales de Mesoamérica. Y quizá esa sea la razón por la que continúan fascinándonos.
No porque escondan un “secreto” que la arqueología todavía no haya descubierto, sino porque cada nueva investigación permite formular preguntas más precisas sobre lo que estamos viendo.
Cacaxtla nos enseña que una pintura antigua no es solamente una imagen del pasado. Es también una pieza de evidencia.
Y cuando observamos cuidadosamente sus cuerpos, colores, símbolos, arquitectura y materiales, comprendemos que aquellos muros no solamente conservaron una escena.
Conservaron una conversación que la arqueología todavía mantiene abierta.

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Bibliografía y fuentes principales
- Uriarte Castañeda, María Teresa y Fernanda Salazar Gil (coords.).La pintura mural prehispánica en México V. Cacaxtla. Catálogo, Tomo I. Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM. Obra académica arbitrada que reúne el registro integral de los murales de Cacaxtla.
- Uriarte Castañeda, María Teresa y Fernanda Salazar Gil (coords.).La pintura mural prehispánica en México V. Cacaxtla. Estudios, Tomos II y III. Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM. Incluye investigaciones de arquitectura, arqueoastronomía, color, conservación, pintores, iconografía maya, escritura, botánica, zoología e interpretación del Mural de la Batalla.
- Uriarte, María Teresa. “El mural del Edificio B de Cacaxtla ¿una batalla?”. Arqueología Mexicana. Estudio que desarrolla la propuesta interpretativa del sacrificio de Xólotl.
- INAH. “Detalle del mural La batalla de Cacaxtla”. Información institucional sobre cronología, características estilísticas e interpretaciones del mural.
- Magaloni Kerpel, Diana.Análisis de la técnica pictórica prehispánica: el Templo Rojo, Cacaxtla. UNAM. Estudio especializado sobre la tecnología de la pintura mural.
- Proyecto La Pintura Mural Prehispánica en México, UNAM. Registro digital y desplegados de los murales de La Batalla, Templo Rojo, Templo de Venus y Edificio A.
- UNAM, Instituto de Investigaciones Estéticas. Proyecto de reconstrucción tridimensional de Cacaxtla y contextualización arquitectónica de sus murales.
- INAH / CNCPC. “El INAH evalúa y monitorea las pinturas murales de Cacaxtla”, 7 de agosto de 2026. Información actualizada sobre conservación, colorimetría y microscopía de los 16 murales del Gran Basamento.

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