LA ESCALINATA DE LA CASA DE LAS ÁGUILAS: UN DETALLE ARQUITECTÓNICO DEL PODER MEXICA.
Por Santiago Ferreyra
“La próxima vez que observes una alfarda mexica, no la mires solamente como parte de una escalera: también puede ser parte del lenguaje simbólico de la arquitectura. Conoce la evidencia detrás de las cabezas de águila de la Casa de las Águilas.”
A primera vista, una escalinata puede parecer únicamente un elemento funcional: una sucesión de peldaños destinada a salvar un desnivel. En la arquitectura mexica, sin embargo, las escalinatas podían constituir auténticos dispositivos monumentales en los que convergían circulación, jerarquía espacial, ornamentación e identidad arquitectónica.
La Casa de las Águilas, situada al norte del Templo Mayor de México-Tenochtitlan, conserva un ejemplo particularmente notable. En su extremo occidental existieron dos escalinatas de acceso, y una de ellas estuvo flanqueada por alfardas decoradas con cabezas de águila talladas en piedra. Es precisamente esta característica la que dio origen al nombre moderno con el que conocemos el edificio.
La imagen actual de esas escaleras es solamente un fragmento de un edificio mucho más complejo. Pero ese fragmento permite aproximarnos a una pregunta importante: ¿qué nos dice una alfarda decorada sobre la arquitectura y las prácticas religiosas de los mexicas?
UNA CASA DENTRO DEL CORAZÓN CEREMONIAL DE TENOCHTITLAN
La Casa de las Águilas formaba parte del antiguo Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan, junto al Templo Mayor y otros edificios de carácter religioso y político.
El edificio que actualmente podemos estudiar arqueológicamente tuvo varias etapas constructivas. El INAH señala que fue construido y ampliado en tres ocasiones entre aproximadamente 1430 y 1500, mientras que investigaciones arqueológicas especializadas han identificado diferentes fases constructivas superpuestas.
La estructura externa de la última fase estudiada presentaba una planta aproximadamente en forma de L, con unos 52 metros de longitud de este a oeste y unos 32 metros de norte a sur. En su extremo occidental se localizaron las dos escalinatas que comunicaban con el interior del edificio.
Esta disposición resulta significativa.
La fachada occidental no era un simple muro con una puerta. La arquitectura concentraba allí los accesos y organizaba el tránsito mediante escalinatas monumentales.
Una de ellas incorporaba el elemento que convertiría a todo el edificio en uno de los conjuntos más reconocibles del Templo Mayor: las cabezas de águila.
¿QUÉ ES UNA ALFARDA?
En términos arquitectónicos, una alfarda es un elemento dispuesto lateralmente a una escalinata para delimitar y contener visualmente sus peldaños.
En la arquitectura mesoamericana las encontramos en numerosos contextos y con diferentes soluciones formales. Por ello, no debe afirmarse que la alfarda sea exclusivamente mexica. Sin embargo, constituye uno de los elementos recurrentes y visualmente característicos de numerosos basamentos y escalinatas del Posclásico del centro de México.
En el caso de la Casa de las Águilas, la alfarda adquiere una importancia excepcional porque no se limita a acompañar estructuralmente la escalera.
Está convertida en soporte de una imagen escultórica.
El INAH señala expresamente que una de las escaleras de acceso presenta cabezas de águila decorando sus alfardas.
Así, un componente arquitectónico destinado a delimitar la escalinata se transforma también en parte del programa visual del edificio.
La arquitectura y la escultura dejan de funcionar como elementos independientes.

Foto: “Templo Mayor: Excavaciones y estudios.” Eduardo Matos Moctezuma.
LAS CABEZAS DE ÁGUILA QUE DIERON NOMBRE AL EDIFICIO
La denominación “Casa de las Águilas” es moderna y procede precisamente de estas representaciones.
Las esculturas no son águilas completas representadas en actitud naturalista. Son cabezas de ave integradas en las alfardas de la escalinata.
La elección del águila no puede interpretarse de manera aislada.
El águila poseía una importancia fundamental dentro del imaginario mexica y estaba vinculada a diferentes conceptos relacionados con el Sol, la guerra y determinados grupos de guerreros. Sin embargo, sería metodológicamente incorrecto afirmar que las esculturas de la escalinata representan automáticamente a los guerreros águila.
La identificación iconográfica debe hacerse considerando el contexto completo del edificio. Y ese contexto es extraordinario.
En el interior de la Casa de las Águilas fueron descubiertas esculturas de cerámica de tamaño natural que representan guerreros águila, así como banquetas decoradas con personajes armados que avanzan en procesión.
La relación entre las imágenes del exterior y las del interior convierte al águila en un componente importante de la identidad visual del conjunto.
DOS ESCALINATAS EN EL EXTREMO OCCIDENTAL
Uno de los detalles que puede pasar inadvertido en una fotografía del sitio es que la Casa de las Águilas no tuvo una única escalera occidental.
Las investigaciones arqueológicas identificaron dos escalinatas de acceso en el extremo poniente. Una de ellas se distingue por la presencia de las cabezas de águila talladas en piedra. Este dato resulta especialmente importante para una reconstrucción digital.
No sería correcto representar la fachada occidental como una única escalera monumental si el objetivo es reconstruir la configuración arqueológicamente documentada. La distribución de los accesos forma parte de la arquitectura y, por tanto, también forma parte de la evidencia que debe respetarse. La reconstrucción debe comenzar por la planta. Después, por la relación entre plataforma, escalinatas, alfardas y espacios interiores. Solo entonces puede abordarse la decoración.
UNA ARQUITECTURA DISEÑADA PARA SER RECORRIDA
La Casa de las Águilas no era solamente un objeto para contemplar. Su arquitectura organizaba el movimiento.
El visitante debía atravesar espacios sucesivos: aproximarse al edificio, alcanzar la escalinata, ascender, cruzar el acceso y penetrar en un conjunto arquitectónico que incluía vestíbulos, pórticos, patios y habitaciones.
La investigación arqueométrica ha mostrado que el edificio poseía una compleja historia constructiva y que determinadas áreas del piso presentan evidencias relacionadas con actividades rituales.
El INAH ha señalado que en este edificio se desarrollaban ceremonias religiosas de carácter privado, relacionadas con prácticas como oración, penitencia, ayuno, ofrendas y autosacrificio.
Por ello, la escalinata no debe entenderse simplemente como un acceso arquitectónico. Era el primer tramo de una secuencia espacial ritualizada.
No podemos reconstruir cada experiencia individual de quienes ingresaban al edificio, pero sí podemos observar que el diseño arquitectónico establecía una transición clara entre el exterior y los espacios interiores.
EL DETALLE QUE CAMBIA LA MIRADA: LA ESCALINATA TAMBIÉN COMUNICABA IDENTIDAD
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes. Una alfarda puede cumplir una función arquitectónica relativamente sencilla. Pero cuando sobre ella se coloca una imagen escultórica, el elemento deja de ser puramente constructivo. La escalinata comienza a comunicar.
En la Casa de las Águilas, las cabezas de águila convertían el acceso en una superficie visualmente significativa. El visitante no encontraba únicamente peldaños. Encontraba imágenes.
Y esas imágenes estaban asociadas con el propio nombre moderno del edificio y con un conjunto donde también aparecen guerreros representados en procesión y esculturas de guerreros águila. La arquitectura, por tanto, contribuía a construir la identidad del lugar.
LA CASA DE LAS ÁGUILAS Y EL ESTILO ARQUITECTÓNICO MEXICA
El edificio presenta además una particularidad estilística. El INAH lo describe como una construcción de estilo tolteca, una caracterización relacionada con determinados rasgos formales y simbólicos del edificio.
Esto es importante porque la arquitectura mexica tardía no debe entenderse como un sistema completamente aislado. Los mexicas incorporaron, reinterpretaron y resignificaron tradiciones arquitectónicas anteriores del centro de México y de otras regiones mesoamericanas. Por eso, utilizar expresiones como “estilo mexica” requiere precisión.
La Casa de las Águilas pertenece inequívocamente al paisaje arquitectónico de México-Tenochtitlan, pero su diseño participa de una tradición mesoamericana mucho más amplia. La alfarda es un excelente ejemplo de esta continuidad.
No nació con los mexicas, pero fue incorporada a su arquitectura monumental y recibió tratamientos propios en diferentes edificios.

LA EVIDENCIA ARQUEOLÓGICA
Nuestra comprensión de la Casa de las Águilas procede principalmente de la excavación arqueológica y del análisis interdisciplinario de sus restos.
Entre 1980 y 1997, el Proyecto Templo Mayor del INAH realizó excavaciones exhaustivas en el edificio. Los resultados fueron estudiados posteriormente mediante arqueología, análisis de materiales, arquitectura, iconografía y fuentes históricas.
El estudio arqueométrico permitió además investigar la historia constructiva del inmueble y detectar zonas del piso relacionadas con actividades rituales.
Las esculturas, banquetas policromadas, restos arquitectónicos y diferentes etapas constructivas constituyen un conjunto de evidencias que permite reconstruir progresivamente la historia del edificio.
La existencia de las dos escalinatas occidentales y de las cabezas de águila en una de ellas está respaldada directamente por los registros arqueológicos publicados.
LO QUE TODAVÍA NO SABEMOS
La arqueología permite conocer mucho, pero no todo. No conocemos con absoluta certeza el significado específico que cada visitante mexica atribuía a las cabezas de águila.
Tampoco podemos reconstruir completamente la experiencia ritual que se desarrollaba en cada momento dentro del edificio.
Las fuentes escritas del siglo XVI fueron elaboradas después de la conquista y deben ser confrontadas cuidadosamente con la evidencia arqueológica. Incluso algunas cuestiones relacionadas con la función exacta de determinados espacios siguen siendo objeto de investigación.
Por ello, es preferible hablar de evidencias y propuestas interpretativas, no de certezas absolutas.

Recosntrucción Hipotética creada por Santiago Ferreyra para Maravillas del México Antiguo.
RECONSTRUIR LA ESCALINATA: ¿QUÉ PODEMOS MOSTRAR?
Una reconstrucción digital responsable puede representar con bastante seguridad la existencia de las dos escalinatas occidentales, su relación con la planta del edificio y la presencia de cabezas de águila talladas en piedra en una de ellas.
También puede reconstruir la volumetría general del edificio a partir de los restos arqueológicos. Pero algunos aspectos deben tratarse con cautela.
EVIDENCIA CONSERVADA: escalinatas, alfardas, cabezas de águila, muros, pisos y otros elementos arqueológicamente documentados.
ELEMENTOS DOCUMENTADOS: dimensiones aproximadas, planta, etapas constructivas y relaciones espaciales establecidas mediante excavación.
RECONSTRUCCIÓN: volúmenes arquitectónicos necesarios para representar gráficamente las partes desaparecidas.
INTERPRETACIÓN: acabados, colores, elementos de cubierta o detalles que no se conservan suficientemente y cuya restitución depende de paralelos o hipótesis.
Este procedimiento es especialmente importante cuando se pretende devolver color y apariencia original a la arquitectura.
El INAH ha documentado restos de pintura y elementos policromados en la Casa de las Águilas; las banquetas con guerreros, por ejemplo, conservan evidencias de color que permiten aproximarnos a la apariencia visual del interior.
Pero no todo lo que vemos en una reconstrucción digital debe considerarse igualmente seguro.
LA ESCALINATA COMO UMBRAL
Quizá esa sea la manera más interesante de contemplar hoy las escalinatas de la Casa de las Águilas.
No como una simple escalera. Sino como un umbral arquitectónico. Los peldaños resolvían el ascenso. Las alfardas delimitaban el recorrido. Las cabezas de águila transformaban la arquitectura en imagen.
El acceso conducía hacia un edificio de carácter religioso y de acceso restringido. Y el conjunto se encontraba a pocos metros del Templo Mayor, en uno de los espacios más importantes de la antigua capital mexica.
La escalinata poniente resume, en unos cuantos metros de piedra, una de las características fundamentales de la arquitectura mesoamericana: la estructura nunca fue solamente estructura.
Construir también significaba ordenar el movimiento, marcar jerarquías, comunicar símbolos y producir experiencias espaciales. Las cabezas de águila no están colocadas al azar. Forman parte de la arquitectura. Y la arquitectura, a su vez, forma parte del ritual.
Por eso, cuando observamos hoy esas alfardas fragmentarias, no estamos viendo simplemente los restos de una escalera destruida hace casi cinco siglos.
Estamos viendo una parte conservada de un sistema arquitectónico concebido para conducir a las personas desde el exterior hacia un espacio de acceso restringido, mientras las imágenes escultóricas anunciaban visualmente la identidad y la importancia del lugar.
En Tenochtitlan, hasta una alfarda podía hablar.
Y la Casa de las Águilas todavía conserva parte de ese lenguaje.

¿QUIERES SABER MÁS SOBRE EL TEMA?
BIBLIOGRAFÍA
INAH. Documentación técnica de conservación del Templo Mayor, útil para contextualizar las técnicas constructivas, materiales pétreos y conservación de escalinatas y alfardas.
López Luján, Leonardo. La Casa de las Águilas: un ejemplo de la arquitectura religiosa de Tenochtitlan. 2 vols. México: CONACULTA-INAH/Fondo de Cultura Económica, 2006. Es el estudio monográfico fundamental sobre el edificio, basado en las excavaciones del Proyecto Templo Mayor y en el análisis de fuentes históricas, arquitectura, materiales y aspectos rituales.
López Luján, Leonardo; López Austin, Alfredo. Estudios sobre la arquitectura, urbanismo y religión mexica, utilizados como marco interpretativo para comprender la relación de la Casa de las Águilas con el Recinto Sagrado y la arquitectura de Tenochtitlan.
Proyecto Templo Mayor, INAH. Información arqueológica institucional sobre la Casa de las Águilas, sus etapas constructivas, accesos y relación con el Templo Mayor.
INAH. Zona Arqueológica del Templo Mayor. Información institucional sobre el conjunto arqueológico y la ubicación de la Casa de las Águilas dentro del Recinto Sagrado.
INAH. Los guerreros pintados de la Casa de las Águilas. Documentación institucional sobre las banquetas policromadas, las representaciones de guerreros y las características escultóricas del edificio.
Arqueología Mexicana. “Arqueometría en la Casa de las Águilas”. Investigación sobre la planta, proceso constructivo, escalinatas, materiales y análisis arqueométricos del edificio.
Arqueología Mexicana / Eduardo Matos Moctezuma. “Etapa constructiva VI del Templo Mayor de Tenochtitlan”. Documentación arqueológica de las estructuras del sector norte y de las escalinatas con cabezas de águila en las alfardas.
INAH. La Secretaría de Cultura y el INAH reabren la Casa de las Águilas. Información institucional sobre conservación, protección y reapertura del edificio arqueológico.


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